miércoles, 9 de marzo de 2016

POVEDA, La película

Bueno, pues tenemos novedad filmica en al ámbito Católico.

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Una película sobre Pedro Poveda:

Sacerdote
         Pedagogo
                   Humanista
                            Innovador

¡Creyente!

Defensor de los derechos de las Mujeres (Principios S. XX) y aperturista en unos de los mejores campos de desarrollo que existen: La Educación.

Para más información sobre la película:


Referencias:

Catecismo de la Iglesia Católica pinche aquí

1784 La educación de la conciencia es una tarea de toda la vida. Desde los primeros años despierta al niño al conocimiento y la práctica de la ley interior reconocida por la conciencia moral. Una educación prudente enseña la virtud; preserva o sana del miedo, del egoísmo y del orgullo, de los insanos sentimientos de culpabilidad y de los movimientos de complacencia, nacidos de la debilidad y de las faltas humanas. La educación de la conciencia garantiza la libertad y engendra la paz del corazón.

POVEDA, La película   http://www.povedalapelicula.com/

Productora Goya         http://www.goyaproducciones.com/

jueves, 3 de marzo de 2016

La Valentia tiene un nombre y es Cristina

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Hace falta tener mucho aplomo y saber muy mucho quien se es; para ser quien se es y dar la cara.

Además con un apego pleno a su marido. Una gran Mujer.

Del caso Aizon/Noos lo desconozco todo. Pero que quien a declarado hoy es una persona que tiene un interior muy desarrollado, no me cabe la menor duda.

Que las declaraciones hayan sido acertadas o no, es otra cosa. Pero que defiende lo suyo ante las altas y muy adversas circustancias, tampoco me cabe la menor duda.

Hay facetas, aspectos, que son de nacimiento y de cuna. O se tienen... o no se tienen.

Por lo demás,    quien este libre de pecado que arroje la primera piedra.

Referencias:

Catecismo de la Iglesia Católica pinche aquí

1888 Es preciso entonces apelar a las capacidades espirituales y morales de la persona y a la exigencia permanente de su conversión interior para obtener cambios sociales que estén realmente a su servicio. La prioridad reconocida a la conversión del corazón no elimina en modo alguno, sino, al contrario, impone la obligación de introducir en las instituciones y condiciones de vida, cuando inducen al pecado, las mejoras convenientes para que aquéllas se conformen a las normas de la justicia y favorezcan el bien en lugar de oponerse a él (cf LG 36).