María es la siempre Universal.
María es la flecha a donde ningún Santo, o bien nunca llega,
o si llega, siempre es después de ella.
María siempre sorprende, porque es la flor que siempre nace
allí donde se necesita el Evangelio. Y
el Santo, si llega, es después.
Hoy he encontrado una de esas flores, donde María dice… aquí
se hace falta.
La he visto representada en silla de ruedas y lisiada. Y me
ha sorprendido; pero luego he pensado, pues también.
Me parece una representación preciosa:
Me parece una representación preciosa:
Y María se sienta. Y la silla fría y dura… florece.
Referencias:
Catecismo de la Iglesía Católica pinche aquí
722 El Espíritu Santo preparó a María con su gracia . Convenía que
fuese "llena de gracia" la Madre de Aquel en quien "reside toda la plenitud de
la divinidad corporalmente" (Col 2, 9). Ella fue concebida sin pecado,
por pura gracia, como la más humilde de todas las criaturas, la más capaz de
acoger el don inefable del Omnipotente. Con justa razón, el ángel Gabriel la
saluda como la "Hija de Sión": "Alégrate" (cf. So 3, 14; Za 2,
14). Cuando ella lleva en sí al Hijo eterno, hace subir hasta el cielo con su
cántico al Padre, en el Espíritu Santo, la acción de gracias de todo el pueblo
de Dios y, por tanto, de la Iglesia (cf. Lc 1, 46-55).
